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EL FASCISMO

 

Habitualmente se relaciona el surgimiento del fascismo con el vacío político provocado por la pérdida de dinamismo de las democracias liberales europeas. Pero, a pesar de que en Inglaterra o Francia existieron grupos fascistas (que no pasaron de ser minorías), este fenómeno se desarrolló, fundamentalmente, en países que se encontraban a medio camino de alcanzar el tipo de evolución económica, política y social de aquellas democracias liberales e industrializadas que ya se habían consolidado como sociedades modernas. Por lo tanto cabe ensayar la explicación del fenómeno fascista a partir de las condiciones históricas de los países en los que tuvo lugar.

Por otra parte, el fenómeno presenta dificultades en establecer una tipología única, si bien pueden ensayarse comunes denominadores. No fueron lo mismo el régimen de Mussolini en Italia, que el nacionalsocialismo (nazismo) de Hitler, o la España franquista y el Portugal de Salazar.

Respecto a la aparición del fascismo, Stanley G. Payne señala tres tipos principales de variables a tener en consideración: las culturales, las políticas y las sociales.

Las principales variables culturales eran las doctrinas de intenso militarismo nacional. A ellas se sumaron las tendencias de culto al héroe, el activismo y las nuevas formas de idealismo. Esta conjunción se verificó en la liturgia de los grandes movimientos de masas (cuasi militarizados), en los liderazgos carismáticos (como los de Mussolini o Hitler), y en las apelaciones al voluntarismo y la disciplina.

El fascismo italiano y el nazismo alemán se aprovecharon de sistemas que estaban haciendo, o acababan de hacer, el tránsito a la democracia liberal mientras se enfrentaban con una crisis nacional muy influida por las relaciones exteriores y por una sensación de restricciones internacionales. Fueron además, "una reacción de miedo" ante la sensación de que el capitalismo liberal era incapaz de responder al desafío comunista. Para ello recurrieron a los mismos métodos bolcheviques para atizarlo, como la estructura disciplinada y voluntarista del partido, y su concepción de régimen de partido único. Incluso ambos movimientos, conquistaron la tolerancia, ya que no la simpatía, de los elementos influyentes de la sociedad capitalista no fascista.

Las principales variables sociales tuvieron que ver con una serie ampliada o en expansión de sectores medios que todavía no estaban ajustados a un marco moderno industrial y democrático liberal de economía y gobierno.

Dadas estas condiciones, el paradigma fascista se expandió con rapidez en la Europa de entre guerras. Mussolini en 1922 y Hitler en 1933, al frente de movimientos policlasistas, sustentados en una capacidad de liderazgo que les permitía constituirse para sus seguidores en oráculos infalibles, despreciando por igual al comunismo y al liberalismo, llegaron al poder en sus respectivos países. Desde allí, impulsaron una rápida industrialización (sobre bases ya cimentadas), el mejoramiento de las condiciones socioeconómicas de poblaciones que sufrían las consecuencias de la crisis del ’30 (como Alemania), y la recuperación del honor nacional herido, en el caso alemán, por las humillaciones de la derrota en la Primera Guerra, y en el caso italiano porque habiendo sido una de las potencias victoriosas, los tratados de paz le impidieron hacerse de un imperio colonial.

Los fascistas concibieron al Estado, al igual que los bolcheviques, como una herramienta apta para impulsar el desarrollo, acompañando a la iniciativa privada.

La sociedad, gobernada por un aparato partidario, similar también al comunista en cuanto a organización, fue dominada por el terror y por mecanismos de control social que verificaron estrictamente las acciones privadas de los individuos.

Fueron la expresión de nacionalismos tardíos en los que su fuerte contenido místico y racista permitió la estructuración de regímenes autoritarios.

 

 

Payne resume sus caracteristicas en cinco puntos:

1. Autoritarismo nacionalista permanente de partido único.

2. Principio de jefatura carismática, incorporado también por muchos regímenes comunistas y de otro tipo.

3. Búsqueda de una ideología etnicista sintética, distinta del liberalismo y del marxismo.

4. Sistema estatal autoritario y economía política de corporativismo o sindicalismo o socialismo parcial, más limitada y pluralista que el modelo comunista.

5. Principio filosófico de activismo voluntarista, no limitado por ningún determinismo filosófico.